TRAGEDIA EN LAS PISTAS DE ESQUÍ
El día de Navidad de 2010, la familia Johnson vivió una experiencia desgarradora en una estación de esquí en Wyoming. Chauncy y Kelli Johnson, junto a sus hijas Elise y Camilla, decidieron disfrutar de un día en la montaña. Mientras Kelli esquiaba con Elise, un snowboarder perdió el control y las impactó a alta velocidad, resultando en la muerte de la pequeña Elise y el snowboarder. Kelli, por su parte, sufrió una grave lesión cerebral.
EL IMPACTO EN LA FAMILIA
El impacto fue devastador. Elise, quien sólo tenía cinco años, murió instantáneamente. El snowboarder también falleció, mientras que Kelli quedó en un estado crítico. Por varios días, Chauncy tuvo que lidiar con el dolor de haber perdido a su hija y, al mismo tiempo, enfrentar la incertidumbre sobre la salud de su esposa. Con un bebé de meses a cuestas, tuvo que planear un funeral mientras Kelli luchaba por recobrar la conciencia.
CAMBIO DE PERSPECTIVA
Después de meses de rehabilitación, Kelli comenzó a recuperarse, lo que permitió a la familia mirar hacia adelante, aunque el dolor nunca desapareció completamente. Chauncy, enfrentando su propio proceso de duelo, se obsesionó con la idea de que debía hacer algo para mejorar la seguridad en las pistas de esquí. Así surgió la idea de crear una fundación que promoviera cambios en las normas de seguridad en la montaña.
CREACIÓN DE LA FUNDACIÓN SNOW ANGEL
En 2023, luego de años de reflexión y superación, la pareja lanzó la Fundación Snow Angel. Este proyecto busca crear conciencia sobre la seguridad en las pistas de esquí. Han trabajado junto a centros de esquí y organizan charlas con jóvenes, clubes de corredores y patrulleros de esquí para compartir su historia y promover prácticas seguras.
Además, han creado anuncios públicos en diversas estaciones de esquí que resaltan la importancia de la seguridad, utilizando eslóganes impactantes como “Ella tenía 5 años. Tú cumplías 50”. La Fundación Snow Angel espera seguir desarrollando nuevos materiales y videos educativos para llegar a más personas.
JUSTICIA Y EMPATÍA
Un aspecto importante que Chauncy y Kelli desean destacar es que no guardan rencor hacia el snowboarder que causó el accidente. Reconocen que el evento fue una tragedia sin precedentes y piden que se realicen conversaciones más abiertas sobre seguridad en las pistas. La familia quiere que otros esquiadores y snowboarders comprendan los riesgos y la necesidad de tomar precauciones.
UN CAMINO A SEGUIR
Chauncy y Kelli, ahora padres de cuatro hijos, continúan esquiando en familia como parte de su proceso de sanación. Quieren que sus hijos aprendan a enfrentar sus miedos y a encontrar maneras de disfrutar la vida, a pesar de las tragedias. Chauncy se muestra comprometido a trabajar en pro de un entorno más seguro en las pistas y anhela el día en que historias como la suya sean raras.
COMPROMISO Y ESPERANZA
La fundación no sólo busca mejorar la seguridad, sino también inspirar a los demás a seguir adelante después de una tragedia. Chauncy comparte: “Sabemos que estamos en el camino correcto”, refiriéndose a su dedicación a cambiar la cultura en las estaciones de esquí para que sean más seguras para todos.
La historia de los Johnson no es solo un recordatorio de los peligros del deporte, sino un poderoso testimonio de resiliencia y la búsqueda de un futuro más seguro. Cualquier conexión emociona y ayuda a sanar, tanto para la familia como para la comunidad.
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