Ed Iskenderian, Conocido Como “El Padre De Las Cámaras”, Murió a Los 104 Años.

ED ISKENDERIAN: LEGENDARIO PIONERO DEL AUTOMOVILISMO FALLECE A LOS 104 AÑOS

La comunidad automovilística está de luto tras el fallecimiento de Ed Iskenderian, un gigante del mundo del automovilismo, a los 104 años. Su impacto en la industria de las carreras y el desarrollo de piezas de velocidad lo convierten en una figura icónica. Iskenderian, conocido afectuosamente como “Isky”, falleció a solo cinco meses de haber cumplido 105 años.

UN ENCUENTRO DIFERENTE EN LA VIDA DE UN LEYENDA

En septiembre pasado, “Isky” concedió una entrevista, quizás su última. Fue visitado en un asilo de ancianos en el sur de Los Ángeles, donde se le recibió con un gran calidez por parte del personal y los residentes. A pesar de su edad avanzada, Isky mostró una actitud jovial y estuvo lleno de historias sobre su vida en el automovilismo. Esa última reunión fue testimonio de su carácter amable y su pasión por la vida. La entrevista fue realizada por Steven Cole Smith de Hagerty, quien destacó la notable alegría y gratitud de Iskenderian.

UN LEGADO INOLVIDABLE EN LA INDUSTRIA DEL AUTOMÓVIL

Ed Iskenderian nació en California y tuvo a Ed Winfield como mentor, quien le proporcionó inspiración y guía en el inicio de su empresa de rectificado de árboles de levas. Esta compañía, Isky Racing Cams, se convirtió en uno de los nombres más reconocidos de la industria en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su legado continúa hoy en día, ya que su empresa es dirigida por sus hijos y sigue siendo un pilar fundamental en la industria de las carreras.

Isky fue no solo un empresario, sino también un pionero en el marketing de sus productos. Desde el inicio de su carrera, entendió la importancia de la publicidad. Es famoso por ser uno de los primeros en utilizar camisetas como medio promocional durante la Speed Week de Bonneville en 1949, una táctica innovadora que influyó en la forma en que se comercializan las piezas de rendimiento hoy en día.

UNA VIDA DEDICADA A LAS CARRERAS Y A SU COMUNIDAD

No fue solo un empresario exitoso; Iskenderian también fue un apasionado del automovilismo. Participó en competencias de carreras en lagos secos y sirvió en la Fuerza Aérea de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Su regreso a casa marcó el inicio de su negocio en Gardena, California, donde comenzó a realizar modificaciones que mejorarían la potencia de los motores.

Iskenderian también fue un miembro fundador de la SEMA (Asociación de Fabricantes de Equipos de Velocidad) en 1963. Su influencia en la comunidad fue significativa, ya que compartió su conocimiento y experiencias con generaciones más jóvenes de entusiastas y corredores.

UN EMBLEMA EN EL MUNDO DEL AUTOMOVILISMO

Amado por amigos y familiares, “Isky” fue un embajador del mundo del automovilismo. Su gente lo recuerda por su generosidad, su alegría y su amplia colección de piezas de velocidad. Muchos relatos destacan su habilidad para ubicar objetos en su garaje, ayudando a otros corredores en momentos de necesidad.

Al despedirse de su vida en el asilo, Iskenderian expresó su gratitud a aquellos que lo habían visitado. Su famosa frase, “¡Adiós, muchachos!”, quedará grabada en la memoria de todos quienes lo conocieron y lo amaron.

CONCLUSIÓN Y TRIBUTO AL LEGADO DE ISKY

Ed Iskenderian deja un legado que perdurará a través de su familia y todos los que fueron influenciados por su vida y su trabajo. Su espíritu vivirá en cada corredor, cada pieza de velocidad y cada historia compartida en el mundo del automovilismo.

El impacto de Isky va más allá de la mecánica; su pasión y dedicación por el automovilismo inspiraron a muchas generaciones. A medida que su legado continúa, su contribución a la industria y al deporte se recordará siempre.

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