EL ROMPEHIELOS JAMES J. VERSLUIS: MANTENIENDO A CHICAGO FUERA DEL HIELO
El James J. Versluis, un rompehielos de casi 70 años, es una pieza clave en la infraestructura de Chicago, especialmente durante los duros inviernos. Desde que comenzó a operar en 1957, este barco ha estado realizando una tarea crucial: limpiar el hielo que obstruye las “cunas” de toma de agua de la ciudad, ubicadas en el Lago Michigan.
CÓMO FUNCIONA EL VERSLUIS
Cuando los pasajeros suben al Versluis, reciben un chaleco salvavidas y tapones para los oídos. El capitán Billy Meilicke y el ingeniero marino Rich Frizelis manejan el barco mientras desmenuza el hielo, produciendo un sonido que recuerda a un compactador de basura. Este ruido es especialmente importante porque el hielo puede dañar el casco del barco, algo que preocupa a los tripulantes.
IMPORTANCIA DEL HIELO EN CHICAGO
El hielo, que se forma en la superficie del lago, puede obstruir las rejillas metálicas de las cunas de agua a más de 20 pies de profundidad. Estas cunas succionan agua que purificamos antes de que llegue a nuestros hogares. Por eso, el Versluis es vital: provee agua limpia para aproximadamente cinco millones de personas en Chicago y sus suburbios. Según Frizelis, “Siempre les digo a las personas: ‘Puedes ducharte por la mañana’”, resaltando la importancia de su labor.
UN VIAJE DESAFIANTE
Al navegar a través del hielo, el Versluis puede alcanzar una velocidad máxima de aproximadamente 5 mph, que puede parecer lento, pero con su proa de acero, es capaz de fracturar hielo de hasta 18 pulgadas de grosor. Sin embargo, durante clima extremo como el invierno de 2011, el hielo llegó a medir hasta un metro, lo que hizo que un viaje que normalmente toma 25 minutos podría durar 6 horas.
LA VIDA A BORDO
Dentro del barco, la mezcla de tecnología moderna y antigüedad es curioso, con un teléfono de 1957 al lado de un sistema satelital. La vida a bordo no siempre es fácil; el clima y las condiciones pueden ser adversas. En situaciones extremas, la tripulación puede pasar hasta dos semanas a bordo, contando con poco espacio y necesitando trabajar en equipo bajo presión.
RIESGOS Y RECOMPENSAS
Ser parte de la tripulación del Versluis implica enfrentar diversos riesgos, desde incendios hasta el hundimiento del barco. Con el viento azotando y formando hielo en la cubierta, las condiciones pueden volverse peligrosas. Sin embargo, para los hombres que comandaban el Versluis, como Ed Popelas, quien tuvo una larga carrera en el barco, la recompensa está en la vista del horizonte de Chicago, ya que “ver la puesta de sol detrás de la ciudad es hermoso”.
El Versluis se ha convertido en un símbolo de la capacidad de Chicago para destrozar el hielo y mantener las operaciones de agua de la ciudad funcionando, incluso en la más dura de las estaciones. Las palabras de Popelas resuenan entre la tripulación: su amor por Chicago refleja la conexión que sienten no solo con su trabajo, sino también con la ciudad misma.
CONCLUSIÓN
El James J. Versluis no es solo un barco, es un componente esencial de la infraestructura de Chicago, garantizando que el agua llegue a los hogares durante los inviernos más fríos. A medida que el cambio climático sigue afectando los ciclos de congelación y descongelación, su trabajo podría volverse aún más crítico en los años venideros.
Siguiendo la estela del Versluis, es importante recordar la labor continua que lleva a cabo este barco y su tripulación, que aseguran que, incluso en los meses más fríos del año, Chicago pueda seguir funcionando.
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