La Amistad Entre Keith Richards Y Tom Waits: Una “hermandad Loca”, Noches De Bourbon Y Buena Música

ENCUENTRO DE DOS LEYENDAS DE LA MÚSICA

En 1985, Tom Waits y Keith Richards se conocieron en Nueva York durante la grabación del álbum “Rain Dogs”. Waits buscaba a un músico auténtico, alguien que no fuera un estrella convencional, sino un “artesano oxidado”. Richards, en ese momento, también deseaba deshacerse del sonido pulido y “plastificado” que dominaba la industria musical. Juntos, encontraron una conexión instantánea, un interés común en coleccionar objetos olvidados y en la historia musical que resonaba con la crudeza del blues del Delta.

UNA TRANSFORMACIÓN RADICAL

Tom Waits estaba atravesando una transformación creativa, dejando atrás su anterior imagen de “trovador de piano bar” y adentrándose en un estilo más experimental e industrial. Por su parte, Keith Richards estaba buscando una salida a la producción excesiva de la época. Ambos compartían una aversión a la “pureza” digital, prefiriendo los sonidos imperfectos y únicos de instrumentos viejos. Waits describía su música como algo casi físico, lleno de “secretos”.

MÚSICA COMO UN OBJETO TÁCTIL

Waits coleccionaba sonidos inusuales, desde polkas distorsionadas hasta jazz de los años 30. Para él, la música era un objeto casi tangible. Dijo en una entrevista que le gustaban los sonidos que parecían surgir de una “caja de zapatos”, algo privado y sucio. Richards, por su parte, admiraba la forma en que Waits podía crear belleza a partir de lo que otros consideraban desechos. Según él, Waits podía encontrar una “orquesta entera en un cubo de basura”.

ANÉCDOTAS EN EL ESTUDIO DE GRABACIÓN

Durante la grabación de “Rain Dogs”, surgieron anécdotas memorables. Richards llegó al estudio con una colección de guitarras de lujo, pero acabó eligiendo las más viejas y desgastadas después de un breve intercambio con Waits. En la grabación de “Big Black Mariah”, Waits se comunicaba con Richards de maneras no convencionales, usando instrucciones visuales en lugar de tecnicismos musicales. Esta dinámica ha mantenido su música fresca y relevante a lo largo de los años.

UNA AMISTAD ÚNICA

La conexión entre Waits y Richards va más allá de la música; se trata de una verdadera amistad. Se les podía ver en bares, disfrutando de la música ambiental, lejos del escrutinio público. Waits describió a Richards como un “pirata” con una sabiduría atemporal. Mientras Richards elogió a Waits por su originalidad y capacidad para encontrar belleza en lo inusual, ambos se perciben como hermanos que se encontraron por casualidad en un lugar oscuro.

UNA HERENCIA DURADERA

A lo largo de los años, su amistad ha perdurado, a pesar de sus diferentes estilos de vida. Richards volando en jets privados y Waits viviendo en una granja en California, pero aún se mantienen en contacto de formas rústicas. Se envían discos antiguos y libros extraños, y a veces, regresan al estudio para crear música que es una oda a su estilo único. Esta relación no depende de estrategias comerciales; está arraigada en el espíritu de la música y la celebración de la imperfección.

REFLEXIONES FINALES

La colaboración entre Tom Waits y Keith Richards representa una época de autenticidad en la música, donde el valor estaba en la emoción cruda y el ruido, en lugar de la perfección. Richards, al presentar a Waits en el Salón de la Fama del Rock and Roll, lo llamó “El bardo de los forasteros”, y la admiración que ambos sienten el uno por el otro es un testimonio de su conexión única en la historia de la música.

Para más historias como esta, sigue nuestra página de Facebook y visita nuestra página de NOTITEL.

#amistad #Keith #Richards #Tom #Waits #una #hermandad #basura #noches #bourbon #buena #música #notitel