MATÍAS SANTOIANI SE UNE AL REPARTO DE ‘ROCKY’
En el mundo del teatro, siempre hay historias que no comienzan con aplausos, sino con silencios y reflexiones profundas. Este es el caso de Matías Santoianni, quien durante más de dos años se mantuvo alejado de los escenarios, un tiempo que ahora valora como un periodo de renacimiento personal y profesional.
UN LLAMADO INESPERADO
Todo cambió para Santoianni cuando Nico Vázquez, un amigo de la industria y figura central en la versión teatral de Rocky, lo contactó. A pesar de que el elenco ya estaba casi completo, Vázquez acordó mantenerlo en mente. Santoianni, cuando recibió la llamada, no podía creer que fuera real. El momento fue tan emotivo que lloró y tuvo que colgar el teléfono en varias ocasiones mientras procesaba el impacto del mensaje.
Este regreso a la actuación representó mucho más que un simple trabajo; fue un reencuentro con su identidad como actor.
UNA INCORPORACIÓN DESAFIANTE
El camino hacia su debut no fue sencillo. La obra ya había sido representada 140 veces, lo que significaba que Santoianni se unía a un “engranaje” que funcionaba a la perfección. Para adaptarse, se sentó durante todo un mes entre el público, observando y tomando notas, mientras aprendía los textos de sus personajes, Gazzo y Miguel. El proceso fue como prepararse para una batalla al estudiar un mapa: meticuloso y a fondo.
Cuando finalmente llegó el día de su debut, solo faltaba una semana para el cierre de la temporada. La experiencia fue electrizante, no solo por el acto de actuar, sino porque también recuperó la sensación de “rapear” junto al público, sintiendo la conexión directa con mil almas que compartían el mismo espacio.
UNA TRAYECTORIA LARGA Y RICA
Desde su debut en 1993, Santoianni ha compartido escenarios con grandes figuras y se ha mantenido activo en diversas producciones, haciendo de cada proyecto una lección aprendida. Aún así, siente que el teatro ha cambiado y lo describe como “una película en vivo” en la obra Rocky, donde la adrenalina y el realismo son palpables.
A pesar del éxito, su vida personal es más tranquila. Con 52 años, disfruta de momentos de soledad que considera enriquecedores, donde se permite reflexionar y reconectarse consigo mismo. “La soledad es un espacio de reencuentro”, afirma.
VALORANDO LO SIMPLE
Santoianni lleva una vida sencilla; disfruta de rituales cotidianos, como regar su césped a las seis de la tarde, una actividad que antes veía con ironía. El paso del tiempo le ha enseñado a valorar lo pequeño. “No necesito mucho para ser feliz”, dice con honestidad.
Él evade el escándalo y la búsqueda de popularidad, prefiriendo dedicar su tiempo a la música, la lectura y los amigos. En este sentido, su enfoque en el arte no siempre se basa en la fama, sino en la autenticidad y la conexión con el público.
TEATRO Y COMPROMISO
En un contexto donde asistir al teatro es cada vez más complicado, Santoianni subraya la importancia de ofrecer lo mejor a los espectadores. Para él, el teatro es un lugar sagrado donde las emociones brotan genuinamente, un espacio donde cada actuación es un compromiso con la audiencia.
Su regreso a la escena no es solo un regreso a la actuación, sino una revalidación de su esencia como artista. Como él mismo dice, el teatro debería ser una ceremonia, un lugar donde cada función cuenta y cada aplaudimiento resuena en un eco de gratitud compartida.
Matías Santoianni ha demostrado que, aunque la vida puede llevarnos por caminos inciertos, siempre existe la posibilidad de volver a empezar y reencontrarse con lo que realmente importa: la pasión, la amistad y el arte.
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